El
pincho o hinque. Con un puntiagudo trozo de metal o madera, se jugaba a
clavarlo en el suelo húmedo de tierra y consistía en ir ganando terreno al
enemigo. Recuerdo que, al ser un juego con cierto peligro, los niños más
pequeños no podían jugar a él, aunque lo hacían a escondidas. Ese peligro y esa
prohibición aumentaban el atractivo del juego.


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