La
Tanguilla (o la Tanga, que de las dos formas se llama) es un juego popular de
tiempo inmemorial y muy difundido en toda Castilla.
Era juego de hombres, de chicos y grandes, aunque bien es verdad que en el
juego de los grandes es donde se practicaba con toda su enjundia y observando
todas las reglas que implicaba.
Elementos con los que se juega:
Tanguilla, tejos, monedas y jugadores.
Tanguilla
Aunque al principio, y cuando este juego naciera, la tanguilla fuera de palo,
y los tejos de piedra, nosotros ya, aunque conocimos éstos, nos tocó jugar
con los modernos de hierro.
La Tanguilla es un trozo de tubo hueco de unos 10 ó 12 cm. de alto, y de 2 a
3 cm. de diámetro, con su base y su corona perfectamente lisos para que
quedaran las superficies planas y poder así apoyar mejor el tubo en el suelo
y las monedas en el tubo.
Tejos
Círculos de metal, de unos 8 ó 10 cm. de diámetro, y unos 4 mm. de espesor. A
veces se habilitaban para tejos las ruedas de los trillos de pedernal (como
los que se observan en las fotos adjuntas), ya que había que buscar elementos
de juego de la mejor forma posible.
Monedas
Se jugaba con monedas de "perra chica" (5 céntimos), "perra
gorda" (10 céntimos), "real" (25 céntimos) "dos
reales" (50 céntimos) y hasta peseta.
La "puesta" era la cantidad de dinero a poner por cada jugador, y
se dilucidaba de antemano.
Jugadores
Los jugadores eran mínimo 2, y hasta 8 ó 10.
Para determinar el orden de jugada se establecía un turno por el
procedimiento de "arrimar", que consistía en tirar cada jugador con
un tejo para aproximarlo (arrimarlo) a la tanguilla lo más posible, sin
tirarla. La mayor proximidad marcaba el orden de tirada posterior en el
juego.
Forma de juego
Primero se ponía la "puesta" según lo acordado. Consistía en poner
encima de la tanguilla las monedas (las "perras") de todos los
participantes.
Comenzaba la jugada tirando el primer jugador. Disponía de dos tejos para,
con ellos, desde una distancia que venía a ser de unos 14 pasos (12 ó 14
metros), lanzarlos para tratar de tirar la tanguilla y que las perras se
vinieran todas abajo.
El premio consistía en quedarse con las monedas que, al caer, quedaban más
cerca del tejo que de la tanguilla.
Si al tirar el primer tejo no se le daba a la tanguilla ni a las monedas,
quedaba la opción del segundo tejo.
Si el primer tejo derribaba la tanguilla, el jugador, con el otro tejo,
después de examinar in situ lo que con el primer tejo había obtenido, se
volvía a la raya de tiro y trataba de:
Una vez terminado
el turno de un jugador, tiraba el siguiente, para lo que se ponían encima de
la tanguilla las monedas que no había ganado el anterior.
Como era corriente que, en las jugadas, muy rara vez llegara a ganar un
jugador todo el dinero que estaba encima de la tanguilla, el jugador que le
seguía, si quedaba poco dinero, tenía derecho a decir "sobre", y
aquello implicaba que cada jugador tenía que poner de nuevo el importe de la
jugada, añadiéndolo a las monedas que quedaran en la tanga.
Forma de tirar
El tejo se lanzaba manteniendo los pies detrás de la raya marcada al efecto,
a la cual se arrimaba el pie derecho, y el izquierdo retrasado (postura
distinta a la de los bolos, en la que se adelanta el pie izquierdo y se
retrasa el derecho). La raya, lógicamente, no se podía pisar.
Y si no se caía la tanguilla porque se les daba directamente a las monedas,
no valía.
Anécdotas
Si al tirar el tejo se le daba a la tanguilla en la parte inferior, hacía que
las monedas cayeran casi encima del tejo, y la tanguilla saliera disparada
hacia adelante, con lo que se conseguía el premio de forma casi automática.
Esa forma de darle se conocía como tirar "al cochinillo". Un
experto en tirar al cochinillo era el Fonso...
En Trébago se jugaba junto al juego de pelota, que era de tierra. Los
muchachos, muchas veces, jugaban en "el Portigao" (el pórtico de la
Iglesia). Y si pasaba el cura se llevaba las perras y la tanguilla.
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